Elegir un ortodoncista para niños en Samborondón suele generar una pregunta muy concreta en los padres:

¿Cuándo debería llevar a mi hijo a su primera evaluación de ortodoncia?

Muchas familias esperan hasta que hayan salido todos los dientes permanentes o hasta que el niño tenga edad para usar brackets.

Pero una primera evaluación no significa necesariamente comenzar tratamiento.

Su utilidad está en observar cómo están erupcionando los dientes, cómo se está desarrollando la mordida y si existe alguna situación que convenga vigilar o tratar en una etapa determinada.

En muchos niños, la mejor decisión después de esa primera consulta es simplemente seguir observando el crecimiento.

El objetivo es entender qué está ocurriendo y saber si hay que hacer algo ahora, más adelante o posiblemente nada.

¿A qué edad se recomienda la primera evaluación de ortodoncia?

Como referencia general, se recomienda realizar una primera evaluación ortodóntica alrededor de los 7 años o antes si aparece alguna preocupación específica.

A esa edad muchos niños están entrando en la dentición mixta: todavía conservan dientes de leche y comienzan a aparecer varios dientes permanentes.

Esa combinación nos permite observar cómo se está desarrollando la mordida y cómo están encontrando espacio los dientes que vienen en camino.

Pero hay una diferencia importante entre:

evaluar a un niño

y

comenzar un tratamiento de ortodoncia.

Que un niño venga a consulta a los 7 años no significa que vaya a salir con brackets o con algún aparato.

Muchos necesitan únicamente controles periódicos para observar su evolución.

¿Por qué no esperar siempre hasta que salgan todos los dientes permanentes?

Porque algunas situaciones se pueden identificar mientras el niño todavía está creciendo y durante el recambio de los dientes.

Por ejemplo, puede ser útil revisar tempranamente:

  • mordidas cruzadas;
  • diferencias importantes en la relación entre ambos maxilares;
  • falta o exceso aparente de espacio;
  • erupción de dientes en posiciones inesperadas;
  • dientes de leche que permanecen más tiempo de lo esperado;
  • hábitos orales persistentes;
  • o alteraciones evidentes de la mordida.

Esto no significa que todos estos hallazgos necesiten tratamiento inmediato.

En algunos casos solamente los controlamos.

En otros puede ser conveniente intervenir durante una etapa específica del desarrollo.

La decisión depende del diagnóstico, no únicamente de la edad.

La primera consulta es principalmente diagnóstica y educativa

Uno de los objetivos de la primera evaluación es que los padres comprendan qué estamos observando.

Después de revisar al niño quiero poder explicarles:

  • si su desarrollo parece estar dentro de lo esperado;
  • si existe algo que debemos vigilar;
  • si hace falta algún estudio adicional;
  • si conviene volver a controlarlo después de cierto tiempo;
  • o si existe una razón para considerar tratamiento en esta etapa.

Para mí es importante que la familia se vaya entendiendo por qué recomiendo actuar o por qué recomiendo esperar.

No colocar un aparato también puede ser una decisión clínica correcta.

¿Qué revisa el ortodoncista en la primera evaluación del niño?

La evaluación no consiste únicamente en mirar si los dientes están derechos.

Quiero comprender cómo se están desarrollando los dientes, la mordida y las estructuras que los rodean.

Dependiendo de la edad y del motivo de consulta puedo revisar diferentes aspectos.

Desarrollo de la mordida

Observo cómo se relacionan los dientes superiores con los inferiores y cómo encajan ambas arcadas al cerrar la boca.

Algunas alteraciones pueden ser fáciles de identificar, como determinadas mordidas cruzadas o una separación importante entre la posición de los dientes superiores e inferiores.

Otras requieren observar la evolución durante el crecimiento.

El objetivo no es predecir exactamente cómo será la boca del niño cuando sea adulto.

Es detectar situaciones que puedan necesitar seguimiento o una evaluación más profunda.

Crecimiento y relación entre los maxilares

Durante la infancia y adolescencia todavía existe crecimiento.

Por eso también observo la relación entre el maxilar superior y la mandíbula y cómo esa relación está evolucionando.

En determinados problemas, el momento del crecimiento puede influir en las alternativas de tratamiento disponibles.

Sin embargo, no todos los patrones de crecimiento necesitan intervención.

Muchas veces lo más útil es registrar la situación y volver a evaluar posteriormente.

Espacio disponible para los dientes permanentes

Durante la dentición mixta empiezan a aparecer dientes permanentes considerablemente más grandes que algunos dientes de leche.

Por eso reviso:

  • cuánto espacio existe;
  • cómo están erupcionando los dientes;
  • si existe apiñamiento;
  • si hay espacios;
  • y si la secuencia de recambio parece adecuada.

No todo apiñamiento durante esta etapa significa que el niño necesitará inmediatamente un expansor o brackets.

Parte del diagnóstico consiste precisamente en distinguir entre situaciones propias del desarrollo y problemas que podrían necesitar tratamiento.

Erupción de los dientes

También observo qué dientes ya han salido y cuáles deberían aparecer posteriormente.

En algunos casos un diente permanente puede seguir una trayectoria de erupción diferente de la esperada o puede existir algún factor que dificulte su salida.

Si necesitamos conocer la posición de dientes que todavía están dentro del hueso, puede ser útil solicitar una radiografía.

No todos los niños necesitan exactamente los mismos estudios.

Los solicito cuando aportan información necesaria para comprender el caso.

Dientes de leche que todavía permanecen

Un diente de leche que permanece en boca no significa automáticamente que exista un problema.

La edad, el desarrollo de su sucesor permanente y la secuencia de erupción son importantes.

Si algo llama la atención, podemos evaluar qué está ocurriendo antes de decidir si simplemente esperamos o si hace falta alguna intervención.

Hábitos orales

También pregunto por hábitos que pueden influir en el desarrollo dentoalveolar cuando se mantienen durante mucho tiempo.

Entre ellos pueden estar:

  • succión del dedo;
  • uso prolongado del chupón;
  • determinados patrones de deglución;
  • o hábitos relacionados con la posición de la lengua.

La presencia de un hábito no significa automáticamente que haya producido un problema.

Lo importante es evaluar su frecuencia, duración y relación con lo que observamos clínicamente.

¿Qué pasa si mi hijo respira por la boca?

Si los padres me comentan que el niño respira frecuentemente por la boca, ronca, duerme con la boca abierta o presenta otros signos que les preocupan, también es información relevante durante la consulta.

La respiración oral persistente puede coexistir con determinados patrones dentales y faciales, pero el ortodoncista no debe asumir automáticamente cuál es la causa.

Si considero que existen signos que justifican una evaluación adicional, puedo recomendar que el niño sea revisado por el profesional correspondiente, como pediatría u otorrinolaringología.

La ortodoncia no sustituye la evaluación médica de una posible alteración de la vía aérea.

¿Mi hijo necesitará radiografías en la primera consulta?

No necesariamente.

Depende de lo que encontremos durante la evaluación y de la información que necesitemos.

En determinados casos una radiografía puede ayudarnos a observar:

  • dientes permanentes que todavía no han erupcionado;
  • trayectorias de erupción;
  • ausencia o presencia de determinadas piezas;
  • o situaciones que no pueden evaluarse únicamente mirando la boca.

Si no necesitamos esa información todavía, no hay razón para solicitar estudios simplemente por rutina.

¿A los 7 años ya se ponen brackets?

No necesariamente.

Esta es probablemente una de las dudas más importantes para los padres.

Primera evaluación no significa primeros brackets.

Algunos niños pueden beneficiarse de una intervención en dentición mixta.

Otros pueden ser evaluados a los 7 años y no necesitar tratamiento hasta varios años después.

Y algunos pueden simplemente continuar bajo observación.

El momento adecuado depende del problema que estemos intentando resolver.

¿Qué es la ortodoncia interceptiva?

Se denomina tratamiento interceptivo a ciertas intervenciones que se realizan durante el desarrollo cuando existe una situación específica que puede beneficiarse de actuar en esa etapa.

Puede utilizarse, por ejemplo, en determinados problemas de mordida, espacio o desarrollo dentofacial.

Pero no es un tratamiento que todos los niños necesiten.

Tampoco considero correcto colocar aparatología simplemente porque el niño llegó a una determinada edad.

Primero necesitamos un motivo clínico.

¿Qué ocurre si la recomendación es esperar?

Esperar no significa ignorar el problema.

Puede significar que el mejor momento para intervenir todavía no ha llegado.

En esos casos podemos establecer controles periódicos para observar:

  • crecimiento;
  • erupción de dientes;
  • evolución del espacio;
  • cambios en la mordida;
  • y cualquier situación que hayamos identificado inicialmente.

Así podemos decidir posteriormente si hace falta tratamiento y cuándo tiene más sentido iniciarlo.

¿Qué señales pueden justificar una evaluación antes de los 7 años?

No tienes que esperar hasta una fecha exacta si ya existe algo que te preocupa.

Puedes consultar antes si observas, por ejemplo:

  • dificultad evidente para morder;
  • una mordida cruzada visible;
  • dientes que parecen erupcionar en posiciones muy inusuales;
  • pérdida prematura de dientes de leche;
  • hábitos orales persistentes;
  • traumatismos dentales que puedan haber alterado la erupción;
  • o cualquier cambio que tu odontólogo haya recomendado revisar.

La edad de referencia no debería convertirse en una barrera para consultar cuando existe una razón concreta.

¿Qué debe esperar un padre de la primera evaluación?

Mi intención es que después de la consulta puedas responder tres preguntas:

¿Cómo se está desarrollando la mordida de mi hijo?

¿Hay algo que debamos vigilar o tratar?

¿Cuál sería el siguiente paso y por qué?

A veces la respuesta será comenzar un tratamiento.

Otras veces será hacer un estudio adicional.

Y muchas veces será simplemente:

“vamos a observar cómo continúa creciendo y lo volvemos a revisar más adelante”.

Todas pueden ser decisiones correctas dependiendo del caso.

Ortodoncia para niños y adolescentes en Samborondón

En MA Ortodoncia atiendo personalmente las evaluaciones de niños y adolescentes.

Mi objetivo no es buscar una razón para colocar aparatos lo antes posible.

Es entender cómo se está desarrollando cada niño y explicar a los padres qué estamos viendo.

Puedes conocer más sobre ortodoncia para niños y adolescentes.

Si quieres que revise el desarrollo dental y la mordida de tu hijo, puedes comenzar por una primera evaluación ortodóntica.

La evaluación tiene un valor actual de USD 20.

Después de revisar el caso podremos conversar con tranquilidad sobre si hace falta hacer algo ahora, controlar la evolución o esperar hasta otra etapa del desarrollo.

Porque en ortodoncia infantil, muchas veces la decisión más importante no es solamente qué hacer, sino también cuándo hacerlo.